La Conferencia misionera Anual I

CONFERENCIA MISIONERA ANUAL

Parte I: SU IMPORTANCIA.

“Una herramienta para el envío de Misioneros desde la iglesia Local”

¿Que es lo que más necesita la iglesia para cumplir con las ordenes de Cristo y completar la evangelización del mundo?

En primer lugar necesita un avivamiento espiritual que restaure el primer amor y también el primer propósito: glorificar a Dios predicando el evangelio en todas las naciones.

En segundo lugar y como consecuencia de lo anterior, se necesitan obreros llamados y preparados por Dios, y los recursos para sostenerlos en los campos misioneros lejanos.

Si todavía restan alcanzar alrededor de 11.000 grupos étnicos en los cinco continentes, ¿cuántos obreros se necesitan?

No algunos, sino centenares, mejor dicho, miles de obreros... ¡miles de misioneros pioneros!

¿Cuál es la clave para que surja este ejercito de obreros llamados, capacitados y enviados al campo de labor?

Tal vez las palabras de Cristo nos ayuden a encontrar la punta de la madeja. Él dijo: “Rogad, pues, al Señor de la mies que envíe obreros a su mies.” Este parece ser el secreto más importante según las instrucciones dadas por Aquel que es la sabiduría.

Sin duda, Dios esta contestando esta petición, pues muchos jóvenes responden al llamado divino y se hallan preparándose para dedicar sus vidas a la evangelización de los pueblos no alcanzados. Pero todavía nos preguntamos: ¿lo están haciendo como para hacer frente a mas de 1.300 millones de personas que suman los grupos étnicos no evangelizados? Seguramente que no.

¿Y por que no?

¿Que nos esta faltando?

De las varias razones que se podrían dar para justificar esta deficiencia hay una que se destaca nítidamente: es la falta de visión de las necesidades.

Cuando Jesús pronuncio las palabras de Mateo 9.35-38 estaba rodeado de sus discípulos en medio de una gran multitud. Esta visión de las personas “desamparadas como ovejas que no tienen pastor” conmovió su corazón, le produjo compasión, y enuncio el punto decisivo de la cadena misionera: Orar pidiendo obreros.

La cadena misionera completa parece ser la siguiente:

Visión
Compasión
Oración
Acción

La pregunta es como experimentar estos hechos, personalmente y en la iglesia, de modo que nos lleven a un compromiso real con la obra misionera.

El doctor Pablo B. Smith, experimentado promotor de misiones y pastor de una iglesia que llegó a sostener (parcial o totalmente) a mas de 500 misioneros, respondió de la siguiente manera:

“La mejor manera de lograr los obreros y el dinero necesarios para completar la evangelización del mundo es celebrando <Conferencia Misionera Anual> que comprometa a todos los miembros de la iglesia.

Nosotros hemos realizado esta actividad por mas 50 años; con ella saturamos la mente y el corazón de los miembros de la congregación con información, inspiración y exhortación que les prepara para aceptar los desafíos de la empresa misionera”.

Objetivos a lograr
Como resultado del hábil manejo de una Conferencia Misionera Anual celebrada año tras año en una iglesia local se pueden lograr los siguientes objetivos:

- Estudiar, enseñar y aplicar con mas profundidad el significado de la Gran Comisión, enfatizando la predicación del evangelio a todas las naciones.

- Dar una visión amplia y clara de los millones de personas que aun no han escuchado el evangelio y de los pueblos donde la iglesia aun no ha sido plantada.

- Predicar sobre las verdades bíblicas apropiadas para despertar las vocaciones de jóvenes, matrimonios y todo creyente que quiere llamar a su obra, recordando que generalmente él lo hace por medio de su palabra (Isaías 6.1-8; Mateo 4.18-22).

- Promover la oración intercesora por las naciones y grupos humanos no evangelizados, pidiendo medios y obreros para cumplir la misión.

- Enseñar, estimular y desafiar a todos los creyentes para que, como mayordomos de Dios, utilicen y dediquen sus vidas, capacidades y bienes materiales para alcanzar la meta divina de que todo el mundo sea evangelizado.

- Proponer un sistema de ofrendas practico, sistemático, regular y sacrificial para el sostenimiento de los misioneros que la iglesia envía.

- Desafiar a la congregación a enviar y sostener misioneros en donde Cristo todavía no ha sido nombrado(Romanos 15.20)

Se ha dicho con razón que las iglesias tienen los hombres y el dinero necesario para evangelizar el mundo. Pero estas pueden ser semejantes al Sansón bíblico, que estando dormido no uso adecuadamente sus recursos y jugo peligrosamente con el potencial que le había sido confiado.

Para muchos, la Conferencia Misionera Anual ha sido la herramienta ideal para despertar las capacidades que posee la iglesia e impulsarla a cumplir con las ultimas ordenes de nuestro bendito Señor y Salvador.

Un plan efectivo para promover la obra misionera
Para llevar a cabo un programa misionero es básico y fundamental tener una visión realista de las necesidades y una estrategia bíblica; pero auque estos dos elementos son muy importantes no son suficientes. La visión y la estrategia deben implementarse de una manera practica en la mente y el corazón de los miembros de la iglesia local.

¿Cómo se puede lograr esto?

Si la suprema tarea de la iglesia es la evangelización del mundo -¡y quien puede dudar sobre la veracidad tal aseveración!-, la iglesia debería emplear los mejores medios para promover y lograr este fin. Durante los últimos cincuenta años muchas iglesias que se destacan por su labor misionera han utilizado un programa que combina tres elementos esenciales.

La celebración de una Conferencia Misionera Anual
Por las mismas razones que realizamos series especiales de reuniones evangelisticas, para la familia, cursos de mayordomía, de educación cristiana, etcétera, deberíamos también dedicar tiempo para pensar, orar y planear como llevar a cabo la obra misionera.

Una Conferencia Misionera Anual puede llegar a ser una experiencia extraordinaria y un tremendo impacto en la vida de la iglesia. Con ella se enfatiza la evangelización del mundo, se renueva en los creyentes la visión misionera, se estudian y se profundizan las instrucciones de la Gran Comisión, se predican mensajes de llamamiento para que nuevos obreros ofrezcan sus vidas para ir a los campos todavía no alcanzados, se dedican los bienes para llevar a cabo la tarea, se busca definidamente la guía del Espíritu Santo en cuanto a nuevos campos que el desea ganar a través de nuestra iglesia, etc. La presentación de estas y otras verdades similares producen un efecto mayor cuando son expuestas durante un programa de varias reuniones seguidas en un fin de semana largo, o en el transcurso de una semana completa.

El establecimiento de metas definidas
El que no apunta al blanco difícilmente lo alcanzara. La enseñanza de las Escrituras bajo la acción del Espíritu Santo debería conducir naturalmente a fijar objetivos bien determinados y prácticos. En espíritu de fe y oración deben establecerse metas de ofrendas mensuales para el sostenimiento de misiones.

Este es uno de los secretos de una Conferencia Misionera Anual victoriosa: ¡fijar metas!

Si con un sentido practico una pareja o una familia se propone comprar una heladera, un televisor, un juego de muebles, un automóvil o tal vez una casa, -y logra-, ¿por qué no puede una iglesia de 50, 100, 300 o mas miembros, fijarse como objetivo sostener uno, dos o mas misioneros, y lograrlo también?

Tal vez la razón principal por lo cual esto no se consigue es ¡porque nunca nos los hemos propuesto! Si tuvierais fe como un grano de mostaza... ¡lo lograríais!

La promesa de Fe
Hacer una “Promesa de Fe” al participar de una Conferencia Misionera Anual es algo que apela al corazón con fuerza ineludible y que surge con natural espontaneidad. Este plan es un compromiso serio para sostener y enviar misioneros y no esta relacionado con lo que uno tiene o le sobra sino que desafía a la fe en lo que Dios puede proveer para tal fin. Sabemos que la fe es dinámica y este plan condensa admirablemente varios principios bíblicos sobre la gracia de dar, estimulándonos a ejercitar la abnegación. Supera con creces a los otros métodos de recaudar ofrendas para la obra misionera y convierte a cada dador consciente en un socio seguro para esta gloriosa empresa mundial.

La experiencia ha demostrado que los creyentes que hacen una Promesa de Fe para la obra misionera en el marco de una conferencia que los ha ilustrado, inspirado y desafiado, no solo dan metódicamente para este fin, sino que cada año al celebrarse nuevas conferencias, renuevan, aumentan y a veces duplican el monto de las sumas anteriores. Es un plan a través del cual las ofrendas fluyen normal, libre y voluntariamente en n constante crecimiento.

El Nuevo Testamento da la responsabilidad a la iglesia local como la agencia escogida por Dios para llevar a cabo la evangelización del mundo. Muchas iglesias evangélicas están poniendo en practica el plan sugerido en este articulo. Son iglesias grandes y pequeñas, se diferencian en muchos aspectos, pero tienen algo en común: su meta principal es llevar el evangelio no solo al barrio o a la nación, sino ¡hasta los últimos firmes confines de la tierra!

Este es el camino señalado por el señor. ¡Andemos por él!

Pastor Andrés Robert
Email : andresrobert@concienciamisionera.com.ar